En estos tiempos en que uno tiene que cuidar lo que dice para no herir los sentimientos de los demás con comentarios de religión, raza, género, orientación sexual, peso, altura, habilidades, y mil otros temas delicados, a veces no nos animamos a hablar de lo que nos gusta en la intimidad al entrar en una relación… y luego vienen las desilusiones…

Esto se vuelve más problemático cuando enfrentamos el primer encuentro sexual. Tal vez ya has salido con la persona o tal vez la acabas de conocer, pero el caso es que hay química, te sientes atraída (o) a él (ella) y tus hormonas gritan: “¡Fuera ropa!”, así que te decides a dar el siguiente paso… llegan al hotel, departamento, cuarto prestado, asiento trasero del carro, o donde se pueda tener un poquito de privacidad y empieza la acción, pero la atracción no garantiza que las cosas salgan bien.

A veces una mujer no quiere parecer una tigresa en la primera vez, en una parte por no parecer una zorra y también por darle al hombre la satisfacción de que sienta que ha dominado a su presa, es decir, les damos un poquito por su lado porque sabemos que le van a echar más ganas si se sienten el cazador.

Hasta aquí todo va bien, pero luego surgen las situaciones incómodas, desde preguntar si alguien trae condón hasta ir acoplándose a lo que es más placentero para cada uno. En unas ocasiones, el hombre va demasiado rápido y la mujer quiere que se entretenga un poco más para poderse prender.  En otras veces, una mujer empieza haciendo sexo oral y a la hora de la hora él está demasiado excitado para detenerse a complacerla…

En cada situación siempre hay un poco de miedo de decir “esto no” o “así mejor” porque precisamente no queremos que se nos desmotive el compañero (a)… A veces él pedirá el paquete completo, incluyendo “por atrás” y si ella no está lista porque no está lo suficientemente prendida o simplemente no le gusta, pues es difícil decir no.

Si eres mujer y has pasado por alguna de estas situaciones, seguramente has tenido que fingir un poquito para no herir a tu compañero y para que te vuelva a llamar…. Siempre tiene una la esperanza de que a la próxima todo salga mejor…

Si eres hombre, seguramente te ha surgido la duda de si los orgasmos que has provocado han sido verdaderos…

En ambos casos, y si tu intención es que tu pareja quede satisfecha, siempre hay dudas en la primera vez. No hay otra forma de saber qué le gusta exactamente a la otra persona más que probando caricias, intensidades, posiciones,  y estar atento a las reacciones…

En conclusión, podríamos estar de acuerdo en que la primera vez que haces el amor con un nuevo (a) compañero (a) es siempre un poco desbocada, parece que todo pasa demasiado rápido y no hay la confianza para animarnos a pedir lo que queremos. A veces quieres apresurar las cosas porque no te gustó y gritas y ronroneas hasta que el otro termina o simplemente buscas cómo terminar sin pensar en qué estará esperando el (la) otro (a)…

Lo mejor es seguir practicando, la primera vez tiene sus encantos por la novedad, la emoción, la expectativa, y lo mejor es tomar las cosas con sentido del humor, no estresarse… pero la segunda es mejor y la tercera ni se diga porque ahí ya sabes a lo que vas y ya hay la confianza de buscar más plenamente tu placer… ahora que si es la tercera vez y todavía no hay confianza, no hay orgasmo y no hay sentido del humor… definitivamente hay que decir: “next!”