Cuando decidí­ comenzar de nuevo me di cuenta que si no escriba esta historia nunca jamás terminaría, porque el no me dio la certeza de un termino absoluto, me dejo con la esperanza de volver, quizás si se daba cuenta que me habí­a querido alguna vez.

Pensando en que esa frase se haría realidad prolongue años la espera, sin esperar nada mas que su regreso, por mientras, se sucedieron los acontecimientos, cada vez nuestras vidas se alejaron mas, sin embargo, me sentía feliz solo con tener la oportunidad de verlo a diario en la universidad, de encontrarme con el en algún lugar de ella.

A veces con ganas de hablarle y contarle la terrible angustia que sentía, otras teni­a el deseo irrefrenable de darle un abrazo, en algunas ocasiones he querido increparlo y exigirle una explicación, conseguir que se disculpe por el daño que me causo y lograr que por alguna vez me hable con sinceridad y sin engaños.

Yo me acuso de no haberle hecho sentir que lo adoraba, de no haber gritado te amo cuando me lo pidió, tal vez el tiene tanto que reclamar como yo, sin embargo, estoy segura que dejarme no le dolía y que dio enseguida vuelta la pagina, pero yo seguí­ escribiendo esta historia y quise retomarla para dar fin a un periodo de tristeza constante, lleno de pena, con momentos de depresiones absurdas, alteraciones del animo.

Según venían los días en la universidad, desde que me dejo, gran parte de las risas que he esbozado han sido un resguardo para evitar que algunos vean lo mucho que he sufrido, las noches llenas de angustia y de miedo sin poder apartarlo ni un minuto de mi mente, lo peor sin dejar de quererlo, extrañarlo y recordarlo, es que si trato de decir cuanto lo he extrañado no podría, nunca podré describir tanta pena, noches de desvelo, sufriendo, llorando, soñando despierta, recordando momentos de dicha, pero también cosas tan amargas.

Algún día, leerá mis pensamientos, sólo le pido a mi angelito de la guarda que no te burles y que lo guardes sólo para ti, no lo muestres a nadie, sólo tu puedes saber esto, nadie tiene derecho de leerlo, ni tu de mostrarlo, porque aunque ahora los comparto contigo siguen siendo mis sentimientos, ellos son íntimos y profundos, tanto que a veces yo los desconozco.

Simplemente quiero decirte que el amor que he sentido por ti lo ha superado todo: el tiempo, la distancia, la rabia, el rencor, los comentarios venenosos y malintencionados. Lo mejor de mis sentimientos ha sido quererte, aunque no te tenido a mi lado cuando mas te necesito, te recuerdo y siento que me acompañas. Y pensar que has hecho de todo para que te odie, nunca lo conseguirás.

Luz Marina. Santiago, Chile