Esta historia empezó y terminó un día de otoño en una noche muy fría. Aunque estaba nerviosa porque viajaba por primera vez sola, creo que mi estado emocional se debía a que mi cuerpo ya presentía lo que esa noche me sucedería.

Estando en la Terminal terrestre de mi ciudad, decidí viajar a Lima en una agencia determinada, pero extrañamente, no encontré pasaje, así que me ví obligada en abordar el carro de una empresa de trasportes denominada “ANITA”.

Al subir, mi asiento era el 47, pero al llegar, ya alguien estaba sentado allí, así es que solicité mi sitio, por lo que de este modo iniciamos una conversación forzosa con FREDDY.

Durante esa conversación, me sentí tan bien, que confié en un desconocido, de un modo que empecé a contarle cosas de mi vida que nadie sabía, quizás porque pienso que no lo volveré a ver.

En fin, él también sentía lo mismo que yo y la conversación seguía y seguía… Pero mientras las horas pasaban yo me sentía atraída por él, luego intempestivamente me preguntó: ¿Crees en el amor a primera vista? ¿Qué creen que le dije? Nada, la verdad no sabía que responder, así que atiné en decirle que NO.

La verdad, me atraía pero el miedo, hasta ese momento pesaba más. Así pasaba el tiempo y yo sólo pensaba, ¿qué se sentiré si él me besara? Creo que me leyó el pensamiento, porque lo hizo… me besó, de un modo que nunca había sentido lo que sentía en ese inolvidable instante. Luego me asusté y él se disculpó, pues reconoció que siguió un impulso que no podía contener.

Toda esa noche me trató como si fuera suya y cuando dejaba de besarme, me decía lindas palabras, aquellas palabras que nunca olvidaré y que gracias a que él me las dijo, ahora me valoro más.

Tanta era nuestra emoción que deseábamos fugarnos juntos, pero nuestro destino nos reuniría algún día si es que Dios así lo quiere. Se preguntarán ¿por qué? Pues les diré que decidí no decirle donde podía ubicarme, ni un teléfono, ni mi correo, nada. Él tampoco me dijo como ubicarlo y solo se llevo mi arete de recuerdo yo tengo su llavero y si algún día nos encontramos entonces significa que Dios así lo quiso.

Jacqueline, Nuevo Chimbote, Peru