Todavía recuerdo aquel momento como si fuera ayer. Yo y mis amigas: Mónica, Mari­a y Luci­a, llegamos a un  campamento de verano en un lugar de España. Era julio y lo menos que esperábamos era encontrarnos allá­ con Juan Carlos, Carlos y su amigo Luís, unos chicos de nuestra clase. Total que cuando les vimos nos empezamos a reír como locas y parecíamos tontas. Lo que pasaba es que aunque ellas no lo habían confesado, a Mónica le gustaba Juan Carlos y a Lucia, Carlos.

Hasta ese momento yo pensaba que ellos sentían lo mismo por ellas. Pero el problema era que a mi me gustaba un poco Juan Carlos, pero ellas no lo sabían. Bueno pues estando allá­ lo peor fue cuando repartieron las habitaciones. Eran una especie de mini casitas que tenían en el medio un baño y a cada lado una puerta que conducía a una habitación. Pues como a nosotras nos asignaros la habitación las ultimas, nos dijeron que la íbamos a tener que compartir con unos chicos, y cuando llegamos a la mini casita, allá estaban ellos: Juan Carlos, Carlos y Luís.

Al verles nos volvió a entrar la risa y ellos empezaron a mirarnos con cara de asco. Entramos y deshicimos las maletas, después salimos corriendo para ir a cenar. Por la noche había juegos nocturnos y dijeron que fuéramos por equipos con nuestros compañeros de habitación. Nos esperaba una semana muy emocionante y yo estaba súper ilusionada por poder ir cerca de Juan Carlos. El se mostraba muy simpático conmigo y si dentro del equipo habi­a que ir por parejas el se poni­a siempre conmigo.

Por la noche mis amigas y yo estuvimos hablando de ellos y riéndonos hasta tarde, pero por fin conseguimos dormirnos. A la mañana siguiente había un problema. Yo me levante prontísimo, como a las ocho y me dirigí­ hacia el baño. No se oía a nadie dentro, así que entre, pero resulta que dentro estaba Juanqui. Menos mal que no estaba haciendo nada raro, porque sino hubiera parecido una pervertida. Salí­ muy avergonzada y cuando el salio ni siquiera me miro. Yo me estaba meando de la risa y con eso desperté a todo el mundo. Los días transcurrían entre risas y miradas de asco entre ellos y nosotras.

Quedaban ya solo tres días y esa noche cuando aun no nos habíamos dormido, aparecieron ellos en nuestra habitación y nos dijeron que no tenían colchones y que querían que se los diéramos. Claro que no se los íbamos a dar pues los habíamos escondido. Así que les dijimos que iban a tener que dormir en el suelo. Como no querían, empezaron a sacarnos de las camas y a llevarse los colchones. Después de todo acabamos durmiendo por parejas en los colchones yo dormía con Lucia, pero al lado de Juan Carlos. Nos pasábamos el di­a cinchando.

El penúltimo día nos dijeron que teníamos que buscar una pareja para el baile. Por la noche durante los juegos nocturnos mi querido Juanqui me pidió que fuera su pareja en el baile y yo no me lo podi­a creer. Esa noche nos pusimos guapísimas. Yo llevaba un vestido azul marino con unos pequeños lunares blancos, son tirantes. Era moni­simo. A demás me habi­a rizado el pelo y estaba aun mejor. Mis amigas también iban estupendas.

Cuando salimos de nuestro cuarto les vimos a ellos vestidos con corbata, estaban… entramos al baile con nuestras parejas (Luci­a y Carlos iban juntitos) esa noche fue mágica. Baile con Juan Carlos todo el rato y al final, el me cogio entre sus brazos y me beso. En ese momento sonaba una canción preciosa que no os voy a decir cual era. Lo peor fue cuando Mónica nos vio y puso cara de asco y a demás se enfado conmigo. Yo quería explicarle todo, pero Juan Carlos me decía que la dejara.

También Lucia y Carlos se besaron aquella noche, pero ellos eran felices. Yo sentía que habi­a traicionado a Mónica. El campamento se acabo y nos despedimos hasta septiembre. En todo el verano no hable con Mónica ni con Juan Carlos. A la vuelta el verano, ya en el cole a mi querida Mónica y a mi nos pusieron juntas. Y al final arreglamos todo. Yo corte con Juan Carlos, porque en el fondo no sentía nada por el. Y el acabo descubriendo que de quien verdaderamente estaba enamorado era de Mónica, así­ que al final ellos dos acabaron juntos y a día de hoy su relación continúa.

Luci­a y Carlos también mantuvieron una relación, pero que solo duro 5 meses, pues aunque su amor era verdadero, Lucia era muy celosa y Carlos un ligoncete. Ella ahora esta sola. Mi querida Maria de quien no he hablado mucho, hoy vive en Suiza, y esta a punto de comprometerse con el amor de su vida. Yo ahora sola, pero mañana tengo una cita. Y todavía me emociono a recordar a Juanqui, cuando en la radio suena nuestra canción: Me muero por besarte, dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, QUE SE EQIVOCA….

Silvia. Madrid, España