Así es, todas las mujeres tenemos una historia que contar… la mía es un poco diferente, soy una zorra… mi nombre es Fay. Soy aquella que la sociedad etiqueta como a una cualquiera. Como toda mujer, utilizo mi talento, belleza y aprendizaje para poder sobrevivir…

Soy capaz de complacer la más insospechada fantasía masculina, la belleza y juventud están de mi lado. He dado placer a muchos hombres, en verdad perdí la cuenta de cuantos, tal vez decenas o cientos. Es el oficio más viejo del mundo y es un trabajo como cualquier otro. P Probablemente, yo destruí tu matrimonio sin saberlo, pude haber sido contagiada de gonorrea o sida por tu novio, por tu esposo o por tu amigo. He sido inclusive golpeada por tu padre o tu hermano, pero aquí sigo de pie, luchando como tú para poder sobrevivir. No hay ninguna diferencia entre tu, mujer «decente» y yo.

Muchas mujeres que andamos en esto, hemos sido violadas desde niñas por un padre, un hermano, un tío. Mi propio hermano lo hizo, lo supere con el tiempo y he aprendido a hacer lo que yo quiera con un hombre. Después de tantos golpes, humillaciones y tantos mas sinsabores, he podido sobrellevar esta vida y seguir de pie. Sé que los hombres son unos animales salvajes y egoístas, así se comportan cuando quieren sexo, pero yo he podido doblegarlos y que hagan mi voluntad.

Recuerdo a mi primer cliente, no sé qué edad tenga ni como se llamaba, bueno, creo que era Carlos, o Juan o Paco… era un tipo de 50 y tantos, yo me inicie en este oficio a los 14, mi primer pago era de $50 de aquella época, que era una verdadera fortuna hoy. El hombre buscaba amor en verdad, no quería solo sexo, era muy gentil… pero murió a las dos semanas de conocerlo, víctima de una neumonía, según leí.

Me encariñe con un norteamericano, Tim se llamaba, era todo lo que una mujer podía pedir, me hablaba con gentileza, era tierno, decía que era hora que dejara esta vida y que fuera tratada con dignidad, que una mujer tan joven y bonita merecía una vida mejor… creí que sería algo demasiado bueno para mí. Tenía un buen trabajo como médico, era muy religioso, establecido económicamente, viajero, divorciado, con dos hijos… era demasiado bueno para ser cierto, era un autentico príncipe, pero por esas épocas, la verdad, estaba trabajando para una madrota, como les dicen ahora, esas mujeres que tienen casa de citas y te cobran un porcentaje de tus ganancias, estaba en una encrucijada entre hacer una vida o seguir ganando dinero. Opte por lo segundo.

Mucha gente piensa que es algo fácil, solo abrir las piernas y ya. No, como en cualquier parte donde atiendes a gente, es lo mismo! tratar con gente grosera, mal oliente, idiota, muchas veces borrachos y hasta drogados. Tienes que permitir que en esa hora hagan contigo todo lo que quieran. Quieren aprovechar hasta el último minuto. Los entiendo hasta este punto. No es común que se lleven a la cama a una mujer como yo.

Algunos hombres requieren mis servicios por machismo, los más viejos por demostrarse que todavía pueden, aunque sean impotentes, otros por ego para que les digas que grandes y perfectos son, inclusive he podido decir que he aprendido a conocer y comprender al género humano. Algunos lo hacen por soledad, por que en verdad no tienen quien los escuche.

Ahora, después de una vida de sinsabores, pero con la satisfacción que me deja el dinero, con la tranquilidad de que tengo dinero para no volver a trabajar el resto de mi vida. Si, tengo muchas marcas en la piel, tengo más heridas en el corazón y suciedad en el alma… pero aun sigo viva, solo tengo 27, aun con una vida por delante. Voy a hacer lo que siempre he querido hacer, viajar, conocer países, estudiar diseño de modas, ya no puedo ser modelo por mi edad, pero si puedo hacer otras cosas, inclusive terminar la secundaria y quizá hacer una carrera. Tengo aun tanto por hacer. No es demasiado tarde. Milagrosamente no me he contagiado de nada, no he sido tan estúpida para dejarme.

Si, sigo siendo mujer, ya no me importa que la sociedad me siga señalando y gritando que soy una zorra. Seré lo que ustedes digan, pero que bien que muchos disfrutaron de mi. Aun las mujeres decentes son señaladas y más criticadas solo por ser mujeres, yo he tenido el valor esta vez de abrir la boca (no solo las piernas) y decir lo que siento y que ya no me importa el que dirán…

Con amor por la vida y sin rencores… Fay

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