Un día de noviembre en la playa vi al amor de mi vida, estaba con dos amigas, hasta que me vieron… ¡Una sonrió! Decidí hacer algo al respecto, justo en el momento que ellas decidieron ir a caminar un rato por la playa, no lo pensé dos veces y escribí una carta, yo como nunca baje las escaleras sin miedo a nada, abrí su cartera y deje la carta con emoción. Luego subí corriendo a la casa, que esta justo al pie del mar…

Ellas volvieron de caminar. Primero se acostaron, y luego de un rato una se dio cuenta de la carta (Nicole)…  y escribió en la arena., baja que conocernos… baje, y comenzó la mejor historia de mi vida…

En cierta época de esta desventurada y cómico- dramática relación, pensé que solo era una ilusión, fundamentada, claro, pero en fin solo una linda ilusión, que con el pasar de los días y los “repetidos rechazos”, se iba a disolver.

Hoy, después de un lapso de casi un mes de no vernos, me doy cuenta que la ilusión se acabó… pero se convirtió en algo que le suelen llamar amor. Esa clase de amor de que cuando estoy acostado, justo ahí, a punto de dormirme, empiezo a pensar… se vuelve mi rutina, mi típica rutina de pensar y no poder dormir, hasta que veo mi reloj, son las 6:12 a.m. a 18 minutos de que mi mama me toque la puerta del cuarto para avisarme que el desayuno esta listo. (¡Que suerte!, tengo 18 minutos para poder dormir), pero eso es solo a veces.

Antes de ayer (el viernes) fue un día para borrar, no se, no quería estar en mi casa, y salí en la tarde solo, a tomarme un café, para ver si se me alegraba el día, mmm pero no, me puse a pensar en la pregunta que quise evitar en cierta ocasión. mmm, ¿Que harías si mi? me preguntaron…. estoy pensándolo..

Parece triste, pero ¡No! Ha sido la mejor historia de mi vida, y que suerte que es real, claro que es real… dice ¡No se! y tiene los ojos azules.

Son las 2:28 a.m. ya me voy a dormir, creo…

hoy estamos en planes de matrimonio…

Cristian. Provincia 23, Ecuador.